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Maktub

martes, 26 de marzo de 2013

Iniciativa



Iniciativa: Palabra extraña, dueña de mis principios, excelente manera de una proposición, sentimientos mezclados en dar el paso necesario para una acción, predominante personaje, indiscutible deducción... ¿Cuánta confusión para quien propone algo? Preguntas sin respuestas, ganas de todo y nada, miedo a un "No" Sensaciones activas en tu mente y piel, el corazón late fuerte, cada latido se transforma en alto parlante en tus oídos, la boca se reseca, la mirada fuerte, directa, pero temerosa, las manos sudan, cada músculo se tensa y la razón se pierde y uno intenta buscarla, tirar de los motivos, clamar por un momento de libertad ante el delirio de la emoción.

Y ella está ahí, la ves sentada en el sofá del living, apoyás tu hombro en el marco de la puerta, mirás al rededor, sonreís al ver la bella residencia adquirida para esa Princesa, te encontrás con cada detalle, los ventanales de cristal con vista al mar, aquellas rosas de color definido, la chimenea en el sitio exacto, alfombras Árabes, todo... Absolutamente todo es perfecto y..., pensás, se lo merece... Volvés a levantar la mirada, ella está perdida en aquel Libro, leyendo una historia, quizá de Amor o ficción... ¿Quién lo sabe? Solo ella, pero... Ella se encuentra hermosa, es que es hermosa, preciosa, única, sus piernas mimadas por los últimos rayitos solares que entran por el cristal, es un atardecer perfecto... Su minifalda es la culpable, su camiseta aprieta y realza sus pechos, el contorno de su cuerpo activa aún más mis sentidos, su cabello juega con hombros perfectos...  Y en tu mente repiquetea una palabra "Iniciativa" y en tu piel se retuerce una sensación "Deseo" y en tu corazón late un sentimiento "Amor"...

Una lágrima quiere salir, pero la retenés, forzás tu propia fuerza, estás peleando con una simple gota de sal..., y ella gana la batalla porque sale, no lo hace despavorida, no..., se desliza suavemente por tu mejilla, humedece tus bigotes y se detiene en tu labio inferior, la saboreas, llorás en silencio y la capacidad de actuar se escabulle quien sabe donde... Solo te atrevés a seguir observando a esa mujer... "Tú Mujer" Y de pronto te viene a la mente tu niñez, cuando tus padres te decían, aconsejaban o enseñaban a tomar siempre la "Iniciativa" porque eso te hacia ser grande, porque eso te convertía en campeón, en un ser decidido, seguro y frontal, porque solo aquellos capaces de tomar la "Iniciativa" son los que llegan lejos, los héroes, en el perfecto adalid, en aquel que sobresale, en ese mismo que te diferencia del montón porque sencillamente, tomaste la "Iniciativa", y mirás para atrás, y observás tu pasado, y volvés a enfrentar tu presente diciéndote, sí... Has sido un triunfador de la vida, todo lo anhelado lo conseguiste, por esa palabreja de mirada segura... "Iniciativa"

Y sonreís, despacio, muy despacio para no molestarla, giras sobre tus pies y te acercas al bar, que está en tu despacho, en tu lugar, en tus cosas, te servís una copa... ¿De qué? Eso no importa, lo primordial es que sea fuerte, un trago fuerte, algo capaz de quemar tu garganta, ese liquido que adormezca tus sentidos, apretás los dientes, mordés tu dolor y te enfrentas al espejo que adorna tu estudio, sonreís contemplando detenidamente tu rostro, no soy un tipo desagradable, mucho menos mal parecido, tengo mis defectos y virtudes, poseo sentimientos, deseos y pensás, salgo a la calle y me encuentro a mil mujeres que me regalan en una mirada indiscreta y prohibida, la locura de la vida, el secreto de una aventura, pero vos estás enamorado de una sola Mujer, más que enamorado, solo la Amás a ella, a la que está en casa, a la que lee sus Libros, mira su televisión, pasea por su casa, hace todo lo que le gusta, y siempre está sonriente para el resto de la gente y con ello, la predisposición de un sí ante y para lo que sea…

Esa Dama que enloquece tus sentidos, hace latir tu corazón y sobre todo, te enerva el más bajo y alto de tus deseos... Recordás, solo recordás, las veces en que sus manos se enredaron a las tuyas, te apretaron fuerte, sus uñas clavadas en tu espalda en son de pasión marcada, sus labios recorrieron tu cuerpo, se detuvieron en tu cuello y te marcaron con un beso, la sentiste vibrar entre tus brazos, palpaste sus deseos alocados, su demencia cuando un orgasmo sacudía su piel, ella que te ofreció sus pechos en instantes de lujuria, se arqueo al momento de un segundo indiscreto, ella que metió sus uñas en tu pecho y tiró de tus vellos, demostrándote la pasión justa pero incoherente del deseo, escuchaste sus latidos al unísono con los tuyos, la viste hurgar en la más intima de tus intimidades, la escuchaste Gemir descontroladamente, bebiste una lágrima de placer, emoción, locura, descontrol, sentiste morir en sus brazos, la sentiste revivir entre los tuyos, sus manos, gaviotas presentes, tus manos, palomas en primavera, su vientre volcán en erupción, tu momento, el más intenso de los sentimientos.

Un cigarrillo para amenizar tan fuertes sentires, una charla imposible de olvidar, sus dedos, húmedos por lo recientemente vivido, rozan tu frente, sus labios se acercan a tu oído para decir "Te Amo" su cuerpo aún vibra, su razón no existe, te quita el cigarrillo y vuelve a posarse en tus deseos, como mariposa en la más bella de las rosas, vuelve a Amarte, te posee con desmedido frenesí, acalla tu boca con un beso, enciende tus sentidos con palabras fuertes y tiernas, te goza, te siente, se hace sentir...

Y cae nuevamente en tu pecho, feliz, agotada, se duerme en vos, llegas a llorar de felicidad, sabés que la Amás, conoces a la perfección sus instantes, su delirio, su locura... Y amaneces con la mayor beatitud, sonreís a la vida, te confabulas con el Destino y abrís tu pecho al viento, sabiendo que: Nada ni nadie es más fuerte que vos.

Tirás la copa contra el espejo y volviendo al living, está vez si te acercas a ella, despacio, casi sin hacer ruido, al sonido silente de tus pasos, levanta la mirada, te inclinás un poco, besas su frente y le decís...

-    Mi Amor, iré un rato al jardín…

Acentúa con sus bellos ojos y te vas. Al salir, viene el perro a tu encuentro, sonreís de nuevo, porque él corre moviendo su cola, no te deja en paz hasta que lo acaricies, ladra, corre y mirás el cielo, allí, donde el sol está yaciendo en los brazos del mar y te preguntás ¿Cómo es posible que el mar jamás se canse de Hacerle el Amor al Sol y viceversa?... Pero inmediatamente te llega la respuesta... Alguien te dice al oído, quizá es el canto de una Sirena... “Eso Mi Querido Caballero, eso es el baile del Amor y la Eternidad...”
Te das una ducha tibia, tus manos consienten tu piel, lágrimas de impotencia se mezclan con el agua y un poco más calmado regresás a la cama, la ves dormida, te acostás sin hacer ruido y tan solo le das un beso en la frente, no te através a besar sus labios, porque tus deseos podrían volver a despertarse y te darías cuenta que: De nada valió la ducha... Y temés que abra los ojos, porque sencillamente al mirarla a los ojos y decirle…

-    Amor Mío Te Deseo…

Ella sencillamente y sin remordimientos, respondería.

-    Esta noche no…

Un día simple, un simple día, descubrís que la vida es bella y que del otro lado del puente...
Un día descubrís que: Sos importate en tu propia vida…
Un día descubrís el sabor de los derechos a ser feliz...
"Iniciativa" Palabra fácil de pronunciar pero tan difícil de actuar...

Nunca sientas que todo en tu vida es seguro…

domingo, 24 de marzo de 2013

Lealtad




Tarde sombría, riguroso transito empedernido, locura de la gente escampando la ciudad en busca de tranquilidad, ferviente deseo en mis pensamientos.
Conduzco el auto en plena ruta de una metrópolis casi suicida, la aglomeración me pone loco, estancamiento de coches por doquier, el frío es intenso, las gotas de lluvia dibujan mil formas ante mí, sueño despierto…
Cruzo el Lincoln Tunel adentrándome en New Jersey, al fin se aclara un poco el camino, ante mí tengo la ruta 1-9 y el Turnpike, mejor ir por este último, es más rápido, la 1-9 tiene infinitos semáforos de nunca acabar. Después de 15 minutos puedo entrar en la salida 15W, directo a la 280 West, me interno allí y la lluvia parece menguar.
Las 5 de la tarde al vértice del otoño e invierno, se me hace pesado el camino, pongo un CD de música clásica, por ahí se escucha el sonido de un piano, me relajo… Continuo entre tanto mis labios sostienen un parliament 100, mis cigarrillos de siempre.
Ante mí se abre un conjunto de paisajes únicos, montañas, puentes y naturaleza casi salvaje. Después de 20 minutos en la carretera entro en la salida del Lake Hopacon, sigo por 10 minutos más, llego al lago, doy la vuelta subiendo una pequeña montaña y por fin puedo estacionar.
Bajo corriendo, las llaves quedan dentro, pero no me preocupa, ahí nadie es capaz de robar nada, toco timbre, tiemblan mis manos, aguardo impaciente y se abre la puerta, aparece ella, tan radiante, exuberante y sensual… Con aquellos pendientes de cristal rojo, únicos en su género.
No puede ser así, pienso, ella sonríe diciéndome.

-  Esperaba por ti.

No puedo hablar, las piernas vibran, pero ella… Ella engancha mi corbata y tira sin pudor, acercándome a su rostro dice muy cerca de mis labios.

-  Esperé demasiado este momento como para desperdiciar un solo segundo... Besame…

Pero no quise besarla, cerré los ojos limitándome a sentir su boca roja sobre la mía, jugueteando sin cesar, torturando los sentidos, llamando al olvido y la moral, un suspiro se escapó. Entré cerrando la puerta con el pie, la tomé en mis brazos, caminé al dormitorio, la dejé en la cama, la observé en silencio...
Estaba siendo el peor de los bastardos, me convertía en el clandestino más feliz de los mortales, pero de pronto a mi mente llegó el ruido de una pelota, el trinar de los pájaros en un partido de fútbol, donde mí hermano era el mejor atajando goles, ese día el partido se decidió por penales, él siempre había sido el mejor en todo y de pronto estábamos frente a frente, él cuidando el arco, yo esperando el silbido del arbitro para pegarle a la pelota y al fin ese pitido se escuchó, metí el gol y mí equipo ganó el partido.
Al finalizar el mismo le pregunté.

-  ¿Cómo es posible que no hayas atajado ese gol?

Respondió sonriendo.

-  Por el único que puedo dejarme ganar es por ti, que eres mi hermano.

Al fin de cuentas mi hermano mayor, el mismo que me regaló la primer corbata, quien me enseñó a conquistar una mujer, con él fui al primer baile, estuvo fuera del hotel la noche que debuté, quien permaneció en el hospital durante largas noches sin dormir cuando me quebré una pierna, el mismo que al partir por un viaje de negocios me dijo.

-  Te encargo a mi esposa.

No debía dejarlo plantado por culpa de estar con una mujer.
Mi camisa a medio desprender, la estrujé entre mis manos, sonreí con miedo pero seguro y le dije a ella.

-  Debo irme.
-  ¿Justamente ahora? No me puedes hacer esto.
- Mi hermano llega en dos horas al aeropuerto J F Kennedy y no puedo fallarle.

Me miró con desprecio, salí de allí corriendo, algo quemaba mi garganta.
Llegué al aeropuerto después de una hora de camino, fumé nervioso, caminé impaciente y volví a entrar, anunciaron que el vuelo arribó sin complicaciones y luego de 15 minutos lo distinguí entre la gente, corrí a su encuentro, lo abracé en silencio, me palmeó la espalda como de costumbre y me dijo.

-  ¿Cómo estás hermano?
-  Muy bien ¿y tú?
-  De maravillas.

Ante nosotros apareció su esposa, quien venía retrasada, lo abrazó con fuerzas, se besaron en la boca, me saludó con un beso en la mejilla y él dirigiéndose a su amada, comentó.

-  No te esperaba, nunca vienes a buscarme.
-  Es que hoy quería hacerlo.

Mi hermano se despidió con un apretón muy fuerte, me dijo. 
-  Te quiero hermano y gracias por todo.
-  De nada y se feliz.
-  Siempre lo soy o ¿no te percatas con la mujer que me he casado? La más bella diva y sobre todo de quien vivo cada día más enamorado.
-  Me alegro por los dos.

Ella se despidió de mí con otro beso en la mejilla y los vi alejarse tomados de la mano, iban sonrientes y felices. Y cuando salieron a la calle rumbo al estacionamiento, ella miró hacia atrás, pero entre la gente, solamente pude distinguir el reflejo de la luz artificial sobre un pendiente rojo cristal. 

Siempre hay tiempo para rectificar.

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