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lunes, 8 de octubre de 2012

Poesías Declamadas




Poesía: En tus manos "Para Nuria"





Poesía: Belleza de Marfil

   

Declamación y Autoría Rostro Enmascarado 

 

Hazme el Amor así


 


Hazme el Amor así... Con Furia y Calma... Déjate llevar por el sentimiento, permíteme navegar en la locura de tus entrañas, descúbreme cuando tus manos acaricien mi cuerpo y no dudes ni un solo momento en decirme al oído que me Amas... Que soy todo y que te hago falta....
Dame permiso para enloquecerme en tu espalda y recorrer de punta a punta el aroma de tu fragancia..., pero con extremada furia y deliciosa calma, deja que vuele el reloj mientras te Hago el Amor en Mi Cama... Detengamos el tiempo dándole rienda suelta a nuestros sueños, liberemos los más hondos deseos permitiendo colmarnos de gemidos y silencios en vano intento para detener un instante indiscreto mientras hablan nuestros cuerpos...
Déjame desnudarte con mis besos, que la ropa quede perdida en el suelo, quiero caer sobre ese “Nuestro lecho” Dejar que mis labios se hundan en tu cuello, mis manos anhelan perderse en tus pechos con la suavidad de moldear tu silueta al borde del desespero, no quiero tocarte, me embriaga hasta rozarte, tengo miedo a descontrolarme, aprieta mis manos y roza mi pelo, quiero amarrarte a la insensatez de mis deseos.
Quiero calmar la sed que anida en mi garganta, empapar mi boca en el caudal de tus entrañas, déjate llevar, no me niegues este encuentro, dame la posibilidad de volar entre mis brazos a otro firmamento... No te muevas, permanece en plena quietud, entrégale a mis labios la cascada de tu plenitud, deja la huella de tu placer entre mis labios, dame ese segundo único y preciado, no tengas miedo, aprieta contra mi pelo tus manos, hazme sentir un gendarme del amor... Y después, después mi amor no te detengas, tan solo descansa y relájate porque en sinfonía perfecta la yema de mis dedos caminaran tu espalda, deteniéndose en tus hombros, mordiendo tu cuello, conviérteme en celador de tus pechos, dame nuevamente tu mirada, enfréntate al desafío de mis manos, quiero hundirme en tu cuerpo, entrar poco a poco y que me sientas tan dentro de tu ser que supliques un momento de éxtasis urgente y total..
Araña mi espalda, tira de mi pelo, entrégame la fragancia de tus más hondos desenfrenos, pero luego tranquila, apretaré tus manos contra la cama, saciaré mis ganas y terminaré mordiendo tus labios mientras me derramo tan dentro de tu piel que no quieras nunca olvidar este bello atardecer, donde me empapes sin censuras ni porqués y permitamos a los gemidos escapar con el crepitar de los leños que en la chimenea han quedado como guardianes del silencio. y si me notas aun más sediento, cabalga en mi cintura sin pausa y sin argumentos, no me dejes descansar en este encuentro, clava tus uñas en mi pecho y tira de mis vellos, muerde mi boca y desenfrenemos las ganas que nos mantienen presos, presos de una pasión a puro sentimientos y no digas nada, entrégame nuevamente tu momento y arráncame hasta la ultima gota de mis anhelos, quiero que me atrapes en tu interior y provoques que vuelva a morir en vos...
Y cuando me veas cansado, regálame una caricia en la comisura de mis labios, recuéstate entre mis brazos y duerme hasta que el amanecer nos devuelva las ganas de amarnos...  De sentirnos otra vez piel a piel...! Porque yo, yo estoy dispuesto a estar por siempre a tu merced..!


París con sabor a ti

 

 

París con sabor a ti 

 

Aquella mujer le desafiaba con su presencia, aún no descubría si ella era consciente de ello o no, solo deducía, que fuera cual fuera la respuesta no tenía demasiadas salidas...
La observó como lo venia haciendo desde hacía 7 noches. De pie en la parte más alta de aquel trasatlántico... Esa Dama elegantemente vestida se detenía en los barandales del buque dejando al viento jugar con su cabello rubio, mientras él..., él soñaba, sufría y no quería redimirse a no tenerla entre sus brazos.
Tenía dudas, miedos intensos pero ningún argumento para acercarse, se cruzaron una que otra vez en el restaurante pero no pasaba más que intercambiar miradas y cada uno bebía un trago, cenaba o almorzaba a solas, sin porqués, con arrogancia, sin misterios pero con temores infundados en la nada...
En ese momento decidió ir en su busca y encontró el instante perfecto, cuando la fémina sacó un cigarrillo se acercó diciendo...

- Es lo más típico y tonto, tal vez la razón más errónea pero... ¿Quiere fuego?

Una sonrisa ardiente dibujó labios femeninos al percatarse que estaba ante un altanero caballero, de ojos tan profundos como el mismo océano, era la primera vez que se miraban de frente entrelazando palabras. Aspirando el cigarrillo con increíble elegancia..., dijo.

- Gracias...

Dejando dejos de desafío en sus ojos, casi le exigió en pronto susurro.

- Sígueme...

El silencio se hizo más ameno y el barco quedó pequeño pero con pasillos muy largos hasta llegar al camarote... Hermoso, amplio, lujoso y soberano...
Allí las palabras sobraron, tan solo la cercanía de un beso, el gendarme de una proposición indiscreta y la soledad compartida entre dos.
La mano femenina se metió sin apuro aunque con urgencia en el pecho masculino y las uñas de aquella fémina parecían querer desgarrar la piel de aquel caballero.
Él no se hizo de rogar, la apretó por la cintura asiéndola más contra si y unos labios firmes e inquietos buscaron el sustento en esa boca tan perfectamente delineada en su perfil por un lápiz labial que ahora era solamente el testigo silencioso que se perdía entre dos lenguas sedientas de momentos agonizantes al vértice del deseo.

Él supo moldear sus pechos por encima de la seda de un vestido tan fino como revelde, y ella..., ella entendió las secretas intenciones de su hombre, porque fuera podía girar el mundo pero en ese momento, en ese momento él era "Completamente suyo" Sin más nadie que el océano junto a la complicidad del viento salado que les permitía amarse como dos locos descontrolados.
Hubo un temblor ocasionado por los dedos masculinos, los cuales impacientes buscaron hasta encontrar ese rubí en el centro de sus pechos, aunque ese roce invitaba a seguir más allá, por eso bajó su mano permitiendo hallar la humedad de su cuerpo, hundir sus dedos en el centro de su femineidad y morder su cuello con la exigencia de un Príncipe callado...
La recostó en el lecho, la besó entera, se envició entre sus piernas y degustó la única esencia que fluía sin recato demostrándole a él que su Dama estaba al punto de un orgasmo pero... Subió a su boca pidiendo...

- Espera un poquito...

- No quiero, ámame ya...

- No seas exigente pequeña amante....

- Te deseo...

Y aquel "Te Deseo" quedó prendado del tiempo y el cielo, sin decir nada apretó los labios en su cuello, dejó una marca de posición y entró muy despacio en su cuerpo, cuerpo que le esperaba con ganas, fue un deleite sentir como poco a poco podía distinguir que aquella Amazona estaba empapada de placer, de goce, de locura y no quiso moverse pero ella, ella sí se movió, comenzando un ritmo ascendente hasta sentirlo totalmente dentro de si, cuando experimentó que estaba colmada de aquel ser, tan solo permitió que un Gemido escapara de su garganta y él pensó que estaba en el cielo o el peor de los infiernos, pues el dolor mezclado al placer de sentir las uñas clavadas en su espalda le entregaban el éxtasis de saber, que esa Mujer tenía el maldito poder de enloquecerlo, no podía creer que estaba dentro de su cuerpo y mucho menos que era el dueño de sus quejidos.

Sin esperar comenzó a moverse más, hasta que al borde de un hechizo pegó un grito de placer y miedo, entregándole al mismo tiempo un orgasmo tan fuerte e intenso como el mismo océano...

- Te Amo Mi Cielo...

Pero él solo dijo...

- Siento lo mismo pero no debo decirlo..., no puedo hacerlo...

Ella quedó exhausta escuchando dos corazones latiendo y la desvergüenza de mirarlo a los ojos aún sin ella merecerlo.
No hubieron palabras, ni porqués, ni preguntas ni tropiezos, sencillamente se unió la traición a una noche ausente de argumentos...
Un cigarrillo, una ilusión cumplida, la realidad amarga y la indecente ruptura de un juramento...
Apresuradamente se vistieron, salieron a los pasillos dejando que su cara y desvergüenza la lavara el viento, pero aunque pasaran los años y el tiempo se hiciera eterno, ellos habían sido enteramente unos pendencieros...
Al entrar en el restaurante él la miró en silencio, tenían un secreto desde ese preciso momento, sería algo compartido y clandestinamente incierto... Pero...
Mientras ellos al fin se habían amado, no fue difícil darse cuenta de que: El marido de ella y la esposa de él estaban en el bar hablando de lo bello que era el viaje, lo bueno que sería llegar a Europa, de todos los proyectos que parecían envolverlos sin ningún remordimiento... Entonces... Ella lo miró a los ojos y aseguró...

- No, no me mires así porque no me arrepiento, tu has pasado 7 noches y 7 días observándome en pleno silencio, pasé lo mismo aguardando tu regreso, mi marido quería este viaje, como tu mujer deseaba hacerlo, ambos no contaron con nuestros deseos y de eso ya me cansé hace tiempo y no quiero el divorcio, quiero que mientras él se pierda en sus negocios y el que dirán los demás, yo pueda en tu cama sentirme una mujer de verdad.
- Tampoco me arrepiento, dejaré que ella siga su vida ante la gente, es lo único que la hace feliz, solo hacer lo que desea y quedar bien ante la sociedad y mientras todo se hace a su manera olvidando que a su lado tiene un hombre de verdad, entonces yo me fugaré a tu cama para enfrentar mi terrible soledad.

Y ambos aprendiendo de sus propios cónyuges, sonrieron con ironía, se acercaron despacio, le dieron un beso en los labios y escucharon como los dos contaban las mejores cosas que pasaban en el mundo, les rieron sus bromas y se dieron cuenta que jamás cambiarían..., porque ellos, los engañados, eran los que en realidad traicionaban mucho más, al tener a su lado parejas de verdad pero dejarlas sin palabras ante los demás, porque los importantes eran ellos, porque ellos deseaban el consentimiento del resto, porque no podían vivir sin el aplauso de la gente y habían relegado a un último plano a quienes tenían a su lado.... Una mujer y un hombre con ganas de sentirse personas reales y no solo ante la sociedad, sino también en la maldita intimidad de una Alcoba repleta de Amor, Pasión y esa austera soledad a la cual le habían relegado...

La desgracia sostenida era, ser segundos en sus matrimonios pero... Primeros en la fresca y bella comodidad de un Hotel clandestino, una playa desierta, un buque en el Océano o simplemente un Te Amo mientras se hacían el Amor desesperados...
El barco terminó su curso, Europa fue de todos y mientras los otros dos visitaban museos, hablaban con la gente y alardeaban de sus proyectos, ellos..., ellos se escapaban a rincones furtivos dejando que sus manos se entrelazaran con ahínco... Sus cuerpos compartieran el sabor, sus miradas el ardor, entretanto un Gemido se quedaba prendado del cielo de París...
Pero... ¿Qué más daba? Si a los supuestos traicionados les hacia más feliz ser los primeros ante el mundo sin cansarse de decir que "No" cuando llegaba la noche y sus parejas les invitaban a hacer el amor, la respuesta era la misma, estoy cansada/o es que caminé mucho hoy por la ciudad, es que bebí de más, es que mañana quizá... Es que siempre piensas en hacer el amor y nada más...

París bella capital de Amantes y Señores...


La brisa y un caballero





La Brisa y un Caballero


Una copa de cristal, una caricia, una lágrima, un beso, un pétalo, una rosa, una insinuación... Un deseo, un Te Amo, una sincera transmutación... Se eleva la temperatura, el viento clama, la brisa celosa en sus ganas se posa, le arranca un Secreto entregándole un argumento, él no quiere ceder pero se entrega al placer.
Hace el Amor con la brisa quien se vistió de gala para poseerlo sin razón...
La brisa es ella, esa mujer que buscó hasta encontrar, la única manera en que él se deja Amar, pensando que no esta pecando, aunque siente en su cuerpo la desolación...
Él está en su Lecho recostado, ella se mete por la ventana convirtiéndose en Mujer, sumergiéndose en su cuerpo, no quiere dejarse vencer, sube por los pies de la cama, con sus uñas las piernas masculinas araña, presiona sin pudor, el grita de satisfacción, se rehúsa a mirarla, todo eso es un tropiezo de Amor…
Dicha fémina continua sin dar explicación, levita en su piel permitiendo que su aliento atrape su masculinidad enervada… Sube despacio, son sus pechos cubiertos por velos que rozan lo más íntimo de su varón… Sonríe y continua el sendero a su boca, uñas que sedientas desgarran los vellos del pecho y desplegándose como mariposa, se acomoda sobre él, la tela le impide sentirlo entero, solo palpa a través de la misma la erección de un caballero, con deseos a flor de piel...

Acerca sus pechos, no quita los velos y ofrece sin decencia el rubí soñado, el pasa los labios, su boca se abre, reacciona al temblor de la Dama enervante, aquella perla deseada entre sus labios juega, el succiona despacio, ella reacciona con descaro, se quita el cendal brindando su fresa madura y jugosa, altanera y caprichosa…
Manos masculinas la toman por la cintura, ella no le permite aquella osadía, por eso y sin culpas ata a los barrotes sus muñecas, no dice nada pero besa sus labios, muerde su cuello marcándole la piel…
Se alza despacio quitándose todo y desnuda sin prisa se vuelve a mecer, abriendo sus ganas se sienta sobre él, pero solo lo acaricia dimitiéndolo a su merced…
Endereza su espalda y ese mortal siente desfallecer, porque esa diva lo mira directamente a los ojos, sonríe con ganas… Sabe que ella está demasiado excitada y así mismo no deserta a ser cruel… Pasa su mano entre sus propios pechos, continua camino sur, su vientre se entibia, sus dedos no paran buscando en si misma el punto de placer, comienza un ritmo de maldita egolatría compartida, se mima sin vergüenza, no deja de mirarlo y tan solo afirma…

- ¡Te enloquece la locura de mis ansias!

Pero… Pero él no puede responder, un ahogo en su pecho, una lágrima en su rostro, una pregunta en el aire, una respuesta que no dará… Sencillamente si ese es su Destino, ese Destino vivirá…
Ella se contonea, parece una Cobra, su cintura se arquea, sus caderas toman vida propia, a él todo eso lo trastorna…
Desconoce donde está, mucho menos que ha bebido, solo conoce de ese instante, que es un momento indebido…

Y ella cuestiona con indecencia en sus ojos.

- ¿Ansias Mi placer?

Él solo responde…

- Te quiero beber…

Sin preámbulos en medio, ella sube con ahínco, se arquea en su pecho, se muerde los labios, se acerca a su boca, ofreciéndole su más introspectivo e impúdico descaro, invitarle a saborear de su cuerpo en celo, darle el placer de entregarle su esencia y él… Él atrapa en sus labios esa perla deseada, la suavidad de una entrega aterciopelada, ella Gime indecente, se mueve desesperada, se encuentra a punto de tener un orgasmo, quiere retenerlo en el tiempo y la vida, pero la boca masculina arremete con fuerza y ternura buscando con su lengua el interior de su Diva, ella no puede, no aguanta, no quiere detenerse, él logra arrebatarle lo mejor y peor de sus ganas… En rítmico movimiento a su hombre reclama el último estertor de impudicia en la cama… Él solo responde con caricias arcaicas, reclama a su mujer el momento de Amarla, ella arquea su espalda proporcionándole un Clímax…, el bebe en silencio la esencia de su Dama, se siente completo pero de ella más sediento, no le alcanza beberla, necesita poseerla, ella no retiene un grito de satisfacción, donde sus quejidos le dan lo más bello de una revelación…

No queda satisfecha, le besa en el cuello, desciende despacio, sabe que también necesita poseerlo, sin censura se detiene a jugar en el mástil de su deseo..., enervante, altanero, brilloso de avidez, sin prisa se lía en el vértice de su embriaguez, la lengua femenina reposa, se nutre, se despoja de vergüenzas para poder entregarle lo más puro del Amor, sentir que su hombre vibra de pasión, al otorgarle la humedad de su boca, succionando con desenfrenada desesperación.. Él solo reclama, exige, se enoja…

- No sigas Mi Amada o moriré en tu descaro…

La Dama no hace caso, continua hambrienta entregando placer, torturándolo a él, sus labios atrapan totalmente su desnudez y presionan dándose cuenta que lo hace desfallecer… Su crueldad no se detiene pues lo aferra entre sus pechos, se entretiene sabiendo que…, su meta está cumpliendo, sacarlo de los cabales, convertirlo en indecente… Al final con premura e impaciencia, se deja llevar por la fuerte y brava corriente de los deseos de su Caballero, que demanda con vigor y desesperación...

Él pide en silencio…

- Desátame Mujer…

Ella sonríe pícaramente y responde…

- No lo Haré, te prefiero a Mi Merced…

Se incorpora muy lentamente para deslizarse otra vez, lo hace muy remisamente sintiéndolo palpitar, lo deja entrar comprimiéndolo en su totalidad, no le permite moverse, pero exige el placer…
Ella se mueve despacio sacándolo de la realidad, mete en su pecho las uñas clavándolas sin piedad, los movimientos comienzan, sin razón ni desdén…
Ese caballero no puede aguantar más, ella pierde en el cabello masculino sus manos y apretando su pelo, muy fuerte le exige al oído.

- Te quiero todo mío, deseo que tu esencia me marque con un hijo…

Él queda en Silencio, con un espacio vacío, no puede detenerse, ya se olvido del propio olvido, sin preámbulos ni pudores alcanza el Clímax dentro del cuerpo femenino, explota en un grito y maldice al Destino…
Ella tiene un orgasmo tan inmenso como el mismo abismo, grita de placer y tristeza, porque sabe que él no le pertenece… No, todo eso es un maldito instante clandestino…
Ella muerde el labio inferior masculino y dice en un desesperado bramido…

- Nunca olvides que hoy fuiste Mío...

Y en manifiesto posesivo, dejó su cabello para clavar las uñas en su espalda y dejar el sello de una Dama que con todas sus fuerzas le Ama.
Dos corazones latiendo al unísono, dos cuerpos enervados y cansados, pieles ansiosas de deseos y un protervo relámpago de agonía…
Él llora en dicho Silencio altruista, ella besa su pecho del lado izquierdo, lo desata despacio, él la abraza en marcado sigilo, se duermen sin palabras, no hay remordimientos, se entregan a Morfeo, ese Dios de los sueños… Quien los lleva en mutismo a un planeta de esperanza.
La ventana golpeaba con fuerza por culpa del viento, él despertó entreabriendo los ojos, se desperezó sin ganas, miró la Alcoba, recordó lo sucedido y sonrió sin ganas… Que bello sueño había tenido, una preciosa mujer se había metido en su cama… Corrió la sábana, levantándose caminó al baño y al mirarse en el espejo notó brillo en su Mirada, un aroma diferente y en sus labios una marca, recordando lo anterior observó su espalda, encontrando en la misma el estigma de unas uñas, una gota de sangre que fluía y en su cuello la piel sellada…

Tuvo miedo de aquel instante y no se lavó la cara… Si aquello fue real, reclamó al universo tener el sabor y aroma de una Amazona en celo que de noche le visitara…
Por eso con premura, disimulo su alegría, se enfundó los jeans y la camisa para ir al comedor, saludo a su familia y sin querer la ventana se abrió, una brisa suave y única se adentró sin permiso y sin permiso con su fuerza tiró aquella copa de cristal, la cual en mil pedazos se quebró, intentando ahuyentar una verdad… Él acarició la copa sonriendo al descubrir que aquella acción de la Brisa, era un Te Amo por deducir…

Una Mujer en sus sueños, una locura en el tiempo…
Él sabía que la Brisa se encarnaba en ella y al salir al mundo se dio cuenta de quien era…
Esa Dama que no tenía idea o quizás si..., que a él lo poseía en sus sueños…
Y por ironía de la vida esa mujer tuvo un hijo y cuando él le preguntó…

- ¿Quién es el padre del niño?

Ella solo respondió…

- Pregúntaselo al Destino…

Desde entonces y sin quererlo los caminos se cruzaron, dos seres humanos se encontraron y a través de los sueños intensamente y en un planeta muy lejano..., sin pudor hasta la muerte se Amaron…
Él seguía siendo humano, ella la Brisa encarnada, el dormía por las noches, ella se metía en sus madrugadas…
Él la hacia vibrar, ella le arrancaba hasta el Alma…

El preguntó ¿Por qué? Ella respondió… Porque me enamoré de tu Mirada…

Y así fue como en sueños esas dos Almas se encontraban y perdían en un mundo de realidad y arrogancia… La sociedad jamás diría que ellos se Amaban, vivían separados, eran Amigos y sin querer por las noches y en los sueños tenían una cita clandestina a la cual ninguno de los dos faltaba…

Ironías de la vida, a la sociedad hay que darle lo que quiere, pero el interior no hay nadie que lo maneje, por eso y a escondidas ellos tienen la comprensión del Destino…
Durante el día le sonríen a todos con hipocresía y al llegar la noche se Aman sin censura y con la indecencia que los deseos marcan al compás de la propia vida…
Nunca dejes de escuchar el dialogo de una copa de cristal cuando se rompe en mil pedazos…

El Destino habla pero somos muy pocos quienes le escuchamos…






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